Hoy el mar está en calma
Hoy el mar está en calma. No hay ni una sola ola, ni una arruga, luce como una gran bandeja de plata. Los botes, como las madres que acunan a sus hijos, se mueven despacio, suavemente. El acantilado está en silencio, sin espuma. Tendrá sueño el mar? Qué olor tan dulce tiene el salado mar cuando está en calma. Pero hoy, la calma no durará mucho…
Pronto aparecerán las nubes de tormenta sobre el monte Ogoño. Esas nubes de algodón, gruesas, fuertes… En el mar empezará a mancharse, desde el oeste, en silencio, despacio, para que nadie se de cuenta. El mar empezará a arrugarse, se salpicará como un pequeño pozo en un día de lluvia y poco a poco, el mar se convertirá en un gigantesco campo de batalla para las olas y el viento traerá miles de ovejas blancas a pastar. El silencio del acantilado se convertirá en el sonido de las entrañas del mar, entrañas hambrientas de vidas humanas.
Allí a lo lejos, en la delgada línea donde el mar y el cielo se dividen, cuando oscurece en pleno día, cuando los truenos detienen el corazón, cuando los rayos son la única luz, el poder el mar es imparable para el hombre. Cuantas vidas se ha conbrado allí, a lo lejos, donde sólo hay agua en las cuatro direcciones?Cuantos gritos ahogados, cuantas vidas apagadas? Cuántas lágrimas habrán endulzado el salado mar… Ya no recuerdo la última vez que pesqué en un bote sobre el mar. Sin embargo, me acuerdo de la primera vez. Todavía tenía los dientes de leche y a las dos de la mañana, como dice la canción, preso del sueño y las legañas, embarqué en el vapor y zarpé. Primero como grumete, después como marinero, luego pescador, porque no es lo mismo ser marinero que pescador; el que navega es marinero y son mayoria, pero el que pesca es pescador y de esos no hay muchos, y finalmente como patrón.
Cuantas horas, cuántos años hemos pasado tu y yo en las noches estrelladas, en las tardes calurosas, en las frías mañanas de invierno, en la tormenta y en la calma, en la soledad del timón, debatiendo entre el deber y el querer…Pero te mentiría si te dijera que te odio. Me quitaste todo lo que era, pero me diste todo lo que tengo, y no te odio, porque te quiero. Si pudiese elegir, tus dedos de espuma me arrastrarían y me perdería en tus oscuras entrañas. Nadar hacia la luz y al salir encontrarme con la vida eterna. Aunque eres el Dios de la desolación, eres tan bella!!Tan hermosa!!!
Pero ahora estoy aquí, atado a esta cama, como las anchoas que tantas veces de he robado para seguir adelante. Los nietos me acercan a la ventana y veo como desafías el muelle, el olor a algas, saborear la sal…Hace tiempo era un joven apuesto, no te tenía ningún miedo, pero he visto tantos hundirse…se te debe mucho respeto.
Ahora soy sólo un anciano. Me miro en el espejo y veo un anciano viejo, arrugado como una pasa. Perdidos en la cara hay dos ojos, llenos de lágrimas, no por la proximidad de la muerte, sino por no poder saborear tu cuerpo otra vez.
Ay!el mar! Oficio de cada día, madre de la muerte. Quien detendrá la fuerza de las olas? Pronto navegaré en otro mar, en el ancho mar del cielo. Aguante erguido tus embates en tormentas y bonanzas…pensé que nunca me venciste, pero me equivoqué. La dura vida del pescador me ha arrugado, me ha curtido la piel, porque el mar me ha robado la vida, poco a poco, gota a gota.

sanchez- dragó dijo
aquí está la traducción para la maketada. Sobre todo para amayuki para que deje de dar la lata
13 Diciembre 2006 | 07:22 PM